viernes, 6 de noviembre de 2009

PERDER DE PESO...CORRIENDO

Perder peso corriendo
¿Aún no has conseguido adelgazar? Mira que te lo vamos a poner fácil, con el plan de RW y un par de zapatillas, ya no tienes excusas para lucir tipo este verano.
¿Conoces las 3 claves para perder peso sin esfuerzo?
1. Reduce las raciones
2. Escoge alimentos sanos
3. Revisa tu entrenamiento
Trucos de entrenador
Los mejores entrenadores del mundo tienen sus trucos para quemar la grasa extra con el entrenamiento. Intenta alguno de sus secretos para acabar con el michelín de tu barriga.
1. Aceleraciones: Máximas calorías en mínimo tiempo • Marca en una zona plana de 200 m y a partir de los 100 m marca cada 10 m. • Corre los 100 m casi a tu velocidad rápida y apunta tu tiempo. Recupera andando hasta la salida • Corre 110 m ligeramente más rápida que antes, de manera que tu tiempo de 110 metros sea justo un segundo más que el de los 100 m. Recupera • Corre 120 más rápido, e intenta que tu tiempo en 120 m sea justo dos segundo más que el de los 100 m. Recupera • Continua de esta manera hasta llegar a los 200 m. Tu tiempo final en 200 m debería ser unos 10 segundos más de tu tiempo en 100 m. Con este entrenamiento se queman unas 340 calorías (para un corredor de unos 70 kilos) la media son 10 Km en 50 minutos con 5 minutos de calentamiento.
2. Cuestas con series de 1.500 (Brad Hudson): A piernas más fuertes, mayor gasto • Corre 2 series de 1.500 metros a tu velocidad de 10 km. Después de cada serie recupera 3 minutos de trote ligero. • Corre durante 20 segundos justos una cuesta empinada a tu velocidad máxima. Repite el sprint en cuesta 5 veces. Con este entrenamiento se quema una media de 466 calorías.

3. Entrenamiento piramidal para carreras de 10 Km (Matt Centrowitz): Quema calorías y entrena tus 10 km. • Corre 800 m. 20 segundos más rápido que tu ritmo de 10 Km. Si tu ritmo de 10 Km es 4 min/km tendrías que correr a 3:40. Anda o corre suave 3 minutos para recuperar. • Corre 800 m.10 segundos más rápido que tu ritmo de 10 Km. Anda o corre suave para recuperar. • Corre 3.000 m a tu ritmo de 10 Km. Recupera suave. • Corre 800 m. 10 segundos más rápido que tu ritmo de 10 Km. Recupera suave. • Corre 800 m. 20 segundos más rápido que tu ritmo de 10 km. Anda o corre hasta recuperarte. Con este entrenamiento se queman unas 520 calorías de media. 4. El Fartlek Moneghetti (Steve Moneghetti): Cambios de ritmo para volver locos a los kilos • Corre dos series de 90 segundos a ritmo rápido (entre 5 y 10 segundos por Km. más rápido que tu ritmo 5 Km.) y 90 segundos de ritmo suave (45 o 50 segundos por km. más lento que el ritmo anterior) • Corre 4 series de 69 segundos rápidos y 60 segundos suaves. • Corre 4 series de 30 segundos rápidos y 60 segundos suaves. • Corre 4 series de 15 segundos rápidos y 15 segundos suaves. Con este entrenamiento se queman unas 400 calorías. 5. Final de sprint (Greg McMillan): Dalo todo al final • Elige una distancia que te vaya bien, lo que entrenes habitualmente en 30-45 minutos. Corre a tu ritmo hasta los últimos 5 minutos. • Corre los últimos 5 minutos a tu ritmo de 5 Km. • Recupera a trote suave hasta terminar. Con este entrenamiento se quema una media de 390 calorías por media hora de carrera.

FASCINACIÓN POR LA MONTAÑA

Fascinación por la Montaña -
por Guillermo Tula, Instructor de Enternamientos -
Cuando vemos las montañas sobre el horizonte, recortando un cielo celeste.¿Que sentimiento nos lleva a querer estar ahí?; ¿Querer subirlas?; ¿Aventurarnos en ese ambiente imponente y majestuoso, muchas veces peligroso, si no se cuenta con los conocimientos y materiales necesarios?La belleza, el silencio, el esfuerzo físico.
Nos sentimos atraídos por la exaltación de la vida; es probable que esto se deba a una corriente emocional que fluye en nuestro interior, difícil de expresar en palabras. Es el sentimiento de cercanía con nuestra propia mortalidad.Según la tradición Tibetana.“Debes familiarizarte con la muerte si quieres vivir una vida plena y satisfactoria”La recompensa emocional que nos lleva a practicar actividades que se relacionan con la montaña – sea trepando una pared de piedra de 100 metros de altura, esquiando en una pendiente casi vertical o remando en aguas blancas – es el hecho de que todos compartimos un destino ineludible.
“Habitamos en un cuerpo que algún día deberá morir.”Cuando en una expedición evaluamos sobre que tan lejos deberíamos llegar, experimentamos la tensión de la aventura, entran en juego sentimientos que por una parte nos empujan a seguir.
Y por la otra, nos atemorizan.Parte de esa tensión proviene de la incertidumbre, y la incertidumbre es algo que a uno le da miedo. Cada vez que iniciamos una aventura no tenemos una respuesta definitiva sobre lo que va a suceder, podemos evaluar, calcular y sacar conclusiones, probabilidades.Todos nos sentimos odiosamente frustrados cuando tenemos que dar la vuelta y perdernos la oportunidad de hacer cumbre, de seguir más allá.
En esos momentos debemos ser coherentes con lo que sentimos, las percepciones exteriores y confiar plenamente en nuestro juicio o el de nuestros compañeros.Durante una ascensión difícil o una escalada arriesgada, los sentimientos de confianza en si mismo, la concentración. Producen una toma de conciencia cristalina del mundo que nos rodea y de las limitaciones del yo.
“En momentos como esos nos sentimos vivos de manera realmente intensa."El sentir instintivo del Montañista“Como amantes de las montañas, debemos desarrollar nuestra capacidad de interpretar lo que sentimos instintivamente en cada momento.”En la práctica del montañismo, es inherente atravesar situaciones de gran trabajo mental, exigencia física y carga emocional. Resulta conveniente – para el buen montañista – comprender y considerar que las diferentes emociones sentidas en la práctica son opciones, que hay que aceptar pero nunca son una condición inevitable.
Analicémoslo del siguiente modo:El sentimiento de miedo es un reflejo de auto conservación que protege al hombre. En caso de sentirlo, lo primero es aceptarlo y manifestarlo al compañero de cordada o grupo; lo segundo es trabajar entrenando y aprendiendo sobre aquello que nos genera el miedo para lograr la adquisición de auto confianza. De esta manera estaremos aceptando el miedo, integrándonos a él sin que nos limite.En ocasiones de peligro o ante un accidente, deberíamos optar por colocar los procesos mentales al servicio de nuestro instinto, así podremos – a partir de lo que sentimos en ese determinado momento – razonar las opciones y actuar en consecuencia.

Claro que para poder realizar acciones con aplomo, firmeza y seguridad hemos de practicar y automatizar la mayor cantidad de maniobras y bajo las más diversas condiciones.Durante la estadía en la montaña – sea que emprendamos un verdadero desafió o una excursión que no posea ni gran dificultad técnica o de altura – siempre tendremos que mantener las emociones bajo control. Un miedo excesivo ante alguna eventualidad inesperada puede ser igual de peligroso que una temeridad desmedida, lo que comúnmente definimos como “mantener la cabeza fría” no es otra cosa que mantenernos atentos a lo que sentimos instintivamente (en nuestro interior y al presagio de lo que nos rodea); todo bajo el estricto y minucioso razonamiento de nuestro gran arma “la mente.”Como montañista, encuentro que el proceso mental corre en paralelo con el sentir de las emociones, dependientes del instinto. Mente y espíritu deben ser puestos a jugar en cada instante.El espíritu de MontañaLas civilizaciones antiguas siempre han venerado las montañas, conviviendo en armonía con sus elementos y delicado equilibrio. En incontables relatos se relaciona a las montañas con dioses o lugares sagrados. Estas etnias o civilizaciones se consideraban, cada cual a su manera, “Hijos de la Tierra.”, dándole a esta un alma que era sentida y respetada.Actualmente, llamarnos a notros mismos: “Montañistas,” simboliza estar en contacto con el espíritu de la madre Tierra, como lo hicieron aquellas civilizaciones.
Como montañistas somos seres privilegiados, por contar con la capacidad de movernos casi sin limitaciones“Las montañas parecieran ser lo que la naturaleza hizo para sí.”Esta capacidad nos vuelve realmente afortunados, en dedicarnos a esta maravillosa actividad. El ambiente de montaña tan imponente, es sin embargo, muy delicado y sensible. Sus especies viven al filo de lo posible, con poca o ninguna posibilidad de regeneración.Esto lo sabían bien las antiguas civilizaciones y debemos comprenderlo hoy, nosotros los aventureros.La responsabilidad que conllevas en tu paso por una montaña debes sentirla en lo profundo de tu ser, como sientes cada bocanada de aire que inhalas o ese paisaje que llevaras con tigo por siempre.…
“El montañismo se basa en hacer que nuestro cuerpo lleve por sus propios medios, a nuestra alma donde esta quiera ir”…
Darío, Bracali.
Sobre la base de esta frase podemos elaborar la siguiente reflexión:

Viajar a la montaña es de alguna manera, viajar hacia nuestro interior para encontrarnos con nosotros mismos y poder integrar el ser espiritual con el ser corporal.

KILIMANJARO

El Kilimanjaro se queda sin nieve


El 85% de la nieve que en 1912 cubría la montaña situada en Tanzania ha desaparecido.
La nieve sobre el Kilimanjaro -la cumbre más alta de África- podría desaparecer en sólo 20 años, según un estudio científico estadounidense.
La causa principal del derretimiento es el aumento de las temperaturas en el planeta.
Según los investigadores, los glaciares del Kilimanjaro se están reduciendo, mientras que el hielo de los bordes se está derritiendo y adelgazando.
Cambios similares se reportan en el Monte Kenya, en las montañas Rwenzori en África, en los glaciares de Sudamérica y en los Himalayas.
Si las condiciones actuales se mantienen "los campos de hielo en la cima del Kilimanjaro no durarán", dijeron los investigadores.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, fue liderado por el profesor Lonnie Thompson de la Universidad de Ohio.
A la mitad
En el futuro, habrá un año en que veremos el Furtwangler y al año siguiente habrá desparecido completamente
Lonnie Thompson, líder del estudio realizado en la Universidad de Ohio.
Según lo revelado por Thompson, el 85% de la nieve que en 1912 cubría la montaña situada en Tanzania ha desaparecido. Y tan sólo en los últimos siete años, la pérdida fue del 30%.
Los científicos aseguran que desde el año 2000, los glaciares han perdido 26% de su volumen.
El corresponsal de la BBC, Matt McGrath, informó: "Las cumbres nevadas del Kilimanjaro atraen a miles de visitantes cada año deseosos de ver el resplandor de los glaciares ubicados a sólo tres grados al sur del Ecuador".
Lo que preocupa especialmente a los científicos es el estado de los glaciares, como el Furtwängler que ha disminuido un 50% entre 2000 y 2009.
"Ha perdido la mitad de su espesor", explicó Thomspon. "En el futuro, habrá un año en que veremos el Furtwängler y al año siguiente habrá desparecido completamente", explicó Thompson.
La reducción de los glaciares está ocurriendo en varias partes del mundo. Según los expertos, la similitud en este comportamiento se podría explicar -al menos en parte- debido a las crecientes temperaturas en la superficie de la tierra y en la atmósfera.

RESCATISMO

Rescatismo: Los errores del aventurero de fin de semana

Gene Fear de la Asociación de Educación para la Supervivencia y del Programa SAR del estado de Washington, EEUU; desarrolló en 1974 una lista con los 10 errores más comunes que llevan a una emergencia en terrenos agrestes. Para ello fueron utilizados datos de misiones SAR de ese estado entre los años 1966 a 1974 (unas 600 misiones por año). A mediados de los 80’s se volvieron a actualizar y validar los datos, utilizando información de misiones SAR a nivel nacional de todo los Estados Unidos, basados en información suministrada por NASAR (National Association for Search and Rescue) sumando así más ítems a la lista. Los autores de este estudio creen firmemente que todas las organizaciones SAR (pagas o voluntarias) tienen la responsabilidad de educar al público, de manera de prevenir la recurrencia de misiones SAR y así no solo reducir los accidentes, sino también resguardar la vida de los operadores SAR y maximizar sus capacidades para cuando estos son realmente requeridos.
La victima promedio de un incidente de búsqueda, por lo general suele internarse en el terreno demasiado lejos y muy rápido ignorando las señales de peligro que le da el clima (meteorológico); además, ignora los indicadores que le da su cuerpo y tampoco ha aprendido a protegerse a si misma, ni a conservar lo que tiene.
La siguiente es una lista que intenta educar de manera preventiva a la posible victima, con el objeto de evitar que ésta caiga en una situación de emergencia y consecuentemente, tener que activar el sistema SAR.
Peligros que contribuyen a verse involucrado en una situación de supervivencia:
1. Ropa o calzado inadecuado.2. Equipamiento inadecuado (bolsa de dormir, carpa, calentador, etc.).3. Sed (deshidratación).4. Hipotermia o Hipertermia (manejo de la temperatura corporal).5. Falta de reposo suficiente (fatiga).6. Mala condición física y/o falta de motivación.7. Comida inadecuada o insuficiente.8. Falla en el planeamiento o falta total de un plan.9. Grupo inadecuado de personas. Falta de liderazgo.10. Itinerario no conocido por terceras personas.11. No saber identificar a tiempo problemas potenciales, amenazas físicas, mentales o del medio ambiente.12. Mala apreciación del itinerario a nivel temporal (no hay planes previos).13. Falta de familiaridad con el terreno.14. No saber anticipar los problemas (no, eso no me va a pasar a mi!)15. Demasiado ambicioso para llevar a cabo el desempeño requerido en el terreno.Uno o más de estos factores son los que causan generalmente que se desarrolle un problema, el cual luego llega a activar una misión SAR.
El trabajo concluyó también en que la típica victima, es un amante compulsivo y errático de las actividades al aire libre como el ser cazador, pescador, esquiador, escalador, campista o salir en bote, etc. Ninguna de estas actividades las hace bien hechas, ni tampoco pertenece a ninguna organización dedicada a estas actividades.
Normalmente la victima reside en una gran ciudad y realiza viajes largos para llegar a los sitios de recreación ya que tiene el tiempo y el dinero para adquirir los aditamentos y equipos que requiere. A su vez, también se observa un caso inverso, con individuos de clase social media/baja, los cuales por desconocimiento y falta de equipamiento adecuados, suelen subestimar a la naturaleza internándose en lugares agrestes, pensando que acampar en estos escenarios, equivale a realizar una simple barbacoa en la comodidad del patio de su hogar.
Los aventureros actuales tratan de emular a los viejos pioneros en muchas cosas, pero a diferencia del ser humano moderno, los pioneros dependían diariamente del conocimiento del clima, el terreno, los peligros naturales y no tenían una agenda que cumplir. El pionero moderno de fin de semana tiene el tiempo limitado y en razón de su dependencia económica de un trabajo, debe estar de regreso en su oficina el lunes por la mañana y esta agenda le hace tomar muchas veces malas decisiones y quedar bloqueado en el terreno.
La mayoría de las emergencias en áreas aisladas se resuelven por la misma victima o por ayuda externa en menos de 24 horas. Las decisiones y acciones tomadas por la victima durante las primeras 6 horas han demostrado ser las más críticas en la salida satisfactoria de la situación de emergencia. Las condiciones climáticas siguen siendo el factor más grande en crear situaciones críticas y por tanto llevar a la victima al descuido creando así un accidente.
Esperamos que estos datos les sean útiles para concientizar a la comunidad a la cual ustedes sirven y así puedan prevenir futuras misiones SAR.Hay que recordar que -“La misión SAR más exitosa es la que nunca ocurre…”- Snowshoe Thompson, 1856.

BIBLIOTECA MONTAÑERA...para compartir

HIPOTERMIA Y CONGELACIÓN
A menudo ambos términos se confunden pero son dos problemas frecuentes en la práctica del montañismo que, además de diferenciarlos, conviene conocer para prevenir o minimizar sus, en ocasiones, fatales consecuencias.
HIPOTERMIA:El cuerpo humano mantiene una temperatura constante en torno a los 36.5 Cº, que es la temperatura a la cual todas las funciones orgánicas se mantienen correctamente. Como la temperatura del entorno varía en función de la localización geográfica, la estación, la altitud etc., el organismo necesita reajustar su temperatura continuamente para mantenerla constante; cuando la pérdida de calor es mayor que la producción del mismo por el cuerpo, la temperatura corporal empieza a descender y esto es lo que se conoce con el nombre de hipotermia:
-A 36.5/37ºC: El organismo funciona correctamente.-A 35ºC: Empezamos a tiritar. Es un intento del organismo de generar más calor para compensar su pérdida. Éste es el grado más leve de hipotermia.-A 32ºC el cuerpo deja de temblar: Entramos en la hipotermia grave.-A 28ºC se ha perdido el conocimiento y falla la termorregulación, se produce la muerte por fallo cardíaco.Como se puede ver, la muerte se produce mucho antes de haber llegado a la temperatura de congelación (0ºC);así, la expresión "...murió congelado..." es absolutamente incorrecta, uno se ha muerto mucho antes de congelarse.
¿Cómo se manifiesta la hipotermia?:Primero aparece la sensación de frio y la tiritona y los movimientos se van volviendo más torpes. Según sigue bajando la temperatura el pensar, hablar y caminar se van volviendo cada vez más dificultosos, aparece somnolencia y el sujeto pierde el conocimiento hasta que al final muere.
¿Qué podemos hacer para evitarla?Como siempre lo mejor es prevenirla:-Ropa y equipo adecuados: Usar gorro (es increíble la cantidad de calor que se pierde por la cabeza), prendas de tejidos sintéticos, lana y pluma. Los tejidos muy hidrófilos, como el algodón, conservan mucho peor el calor por absorber la humedad, que para evaporarse roban mucho calor al cuerpo.-Entrenamiento y técnica adecuados: La preparación física va a retrasar la aparición de agotamiento, factor de primer orden en la aparición de la hipotermia. También es importante el conocimiento del medio físico y de la climatología: evitar exponerse al viento y hacer paradas muy prolongadas, comer y beber con mucha frecuencia y en pequeñas cantidades, si puede ser líquidos calientes, ..Si nos encontramos con un sujeto que ya manifiesta signos de hipotermia tales como la tiritona o, aún peor, que ya haya dejado de tiritar (hipotermia grave) requiere ACCIÓN INMEDIATA:-Evitar que siga perdiendo calor: buscar refugio, quitar ropa mojada y ponerle ropa seca, envolverle en mantas y/o sacos de dormir.-Aumentar su producción de calor: ejercicio (si estamos en medio de la montaña MUCHO CUIDADO CON LOS DESCANSOS, que a veces el sujeto se sienta y no se levanta -es la llamada "muerte dulce" porque pierdes el conocimiento sin darte cuenta-), dar alimentos y líquidos calientes pero no dar alcohol (es un vasodilatador y aumentaría la pérdida de calor). Una buena fuente de calor, además de un radiador o de un fuego, es el cuerpo de otro compañero (si no se tiene nada más a mano podemos abrazar al sujeto, envueltos ambos con mantas o sacos de dormir). Aún así, estas técnicas de recalentamiento externas hoy día, según autores, son discutidas (es mejor recalentar "de dentro a afuera": bebidas calientes, ejercicio...).-En último extremo y si ello es posible: evacuación a un centro hospitalario.
CONGELACIÓN:
Se produce por acción local del frío intenso, que congela el agua de la sangre y los tejidos y al solidificarse los destruye. Normalmente aparecen en las partes más distales del organismo (dedos de manos y pies, orejas, punta de la nariz...).

Siempre que aparece una congelación es importante distinguir si es reversible o irreversible.

-Congelación reversible: La zona congelada está pálida e insensible, pero al recalentarla se produce una vasodilatación reactiva y tras una fase de dolor la sensibilidad se torna normal.-Congelación irreversible: El tejido se ha destruido por acción del frío, tras recalentar la zona no enrojece o lo hace poco y durante los próximos días la zona se va poniendo hinchada, amoratada, con ampollas y de color negruzco, hay pérdida de tejido que, o bien se desprende espontáneamente, o bien hay que retirarlo quirúrgicamente en función de la extensión y la profundidad de la afectación.
¿Cómo evitamos la congelaciones?:El uso de protección contra el frío es fundamental: llevar guantes, gorro, máscara de neopreno, calcetines y botas adecuadas; también es importante que sean de tejidos que, aunque se mojen, conserven el calor (volvemos a mencionar la lana y las fibras sintéticas), también el ejercicio, al mover la sangre por el organismo (que es la responsable de llevar el calor), ayuda a prevenir la aparición de las congelaciones, podemos incluso mover los dedos de manos y pies para incrementar el riego sanguíneo (abrir y cerrar las manos, etc.). Un punto importante es BEBER ABUNDANTEMENTE durante toda la actividad ya que la buena hidratación mantiene la sangre fluida y circula mejor; a veces un buen infiernillo ayuda tento a prevenir congelaciones como las mejores botas o las manoplas más sofisticadas.

Si ya aparecen los primeros síntomas,tales como palidez o pérdida de la sensibilidad, hay que tener claro que:- NO DEBEMOS FROTAR CON NIEVE LA ZONA AFECTADA: aumenta la pérdida de calor local y los microcristales favorecen la aparición de lesiones en la piel que pueden infectarse (además, por el efecto anestésico del frío no notaremos nada).- Recalentar lentamente la zona afectada SÓLO SI NO HAY POSIBILIDAD DE QUE SE VUELVA A CONGELAR, ya que una recongelación sería mucho peor que si no se ha descongelado. El recalentamiento se ha de hacer despacio, preferentemente en agua tibia que se va incrementando poco a poco su temperatura; hay que tener cuidado con el agua muy caliente ya que el paciente no nota dolor al principio y podemos ocasionarle quemaduras graves en la zona congelada (¡qué paradoja!), el baño durará unos 25 min y a la vez puede hacer pequeños ejercicios (abrir/cerrar manos...). Al irse descongelando aparece dolor, que se podrá aliviar con analgésicos; un buen analgésico es la aspirina, que además es un antiagregante plaquetario que fluidifica la sangre y mejora así el riego en la zona congelada. Si aparecen ampollas es mejor no reventarlas: esperar a que se reabsorban solas.-La zona recalentada debemos cubrirla para evitar que se infecte y que pierda calor. Es conveniente incluso aplicar algún antiséptico tópico como la povidona yodada (Betadine).-Por supuesto, visita obligada al médico en cuanto sea posible.

Por Jorge Rodrigo Rodríguez, Fisioterapeuta, Especialista en Fisioterapia del Deporte.

" EL PIOLET"

LA HISTORIA
Hacia la mitad del 1800 los talleres que trabajaban en los pueblos a los pies de las grandes cimas alpinas entraron en contacto con los "Señores" que de camino hacia las montañas, empezaron a pedirles que modificasen los aperos para trabajar en el campo, en una nueva herramienta más ligera.
Así nace el piolet.
La cabeza de estas herramientas era forjada a mano con el mejor acero que estos talleres de montaña podían disponer: recuperado de las vías del ferrocarril , se elaboraban pacientemente dando enormes cantidades de martillazos. Se añadía después un mango de sólido fresno y una punta también salida de la forja.

Los piolets de hoy están mucho más evolucionados, pero el diseño de base ha quedado igual y el esquema de fabricación no ha cambiado sustancialmente, pero si la industrialización del producto.
UTILIZACION
1- Como apoyo: comprobar que la ergonomía de la cabeza y del palo sean cómodos para la mano: no parece muy importante pero, después de un poco de tiempo, la diferencia se hará notar. No elijáis un mango demasiado corto: por debajo de los 55-60 cm no os servirá de ninguna ayuda sobre una cresta afilada.
2- Para tallar escalones: los viejos piolets eran pesados a propósito para éste fin; eran más eficaces y "potentes". Después de la invención de los crampones y la evolución de la técnica ha dejado ésta operación mucho menos común; de todas maneras un "verdadero piolet" debe ser adecuado para tallar en el hielo apoyos para los pies, para cortar una cornisa o liberar el camino de un trozo inestable.
3- Como anclaje rápido en el hielo: un pasaje por los seracs más tormentoso de lo previsto camino del refugio; una pared sobre la cual la nieve no esté bien asentada; hasta la salida de una grieta inesperada durante una jornada de esquí de travesía ( ya sea para quien esté dentro... ya para quien, desde fuera deba ayudarnos a salir).

TECNOLOGIAS CONSTRUCTIVAS
Dos son las tecnologías de base para la fabricación de un piolet.
1- El corte de una lámina de acero: el palo será después replegado horizontalmente o soldado al cuerpo. Es un procedimiento económico con dos carencias básicas: una que el espesor de la cabeza será constante (como el de la lámina de la que nace) y no más robusto sobre el cuerpo y más fino sobre el regatón; de otro modo no quedaría bien el acero con la consiguiente orientación de las fibras según las líneas de resistencia deseadas como ocurre con el procedimiento de forja al calor.
2- La forja: en pocas palabras es golpear el acero al rojo para obtener la forma deseada: con un gran martillo mecánico primero y luego manualmente para dar al producto las formas y medidas definitivas. Naturalmente este proceso es más largo y costoso que el primero y el resultado será pues más caro, pero produce un producto de mejor calidad, con diseño y dimensiones más eficaces y porqué olvidarlo, un aspecto estético bien distinto.
Nota: en la búsqueda continua de la ligereza se proponen hoy cabezas de piolets en aleaciones ligeras de aluminio; si están bien trabajadas se puede conseguir la solidez deseada, pero estas aleaciones son poco elásticas y no soportan las "cargas de punta". En la práctica ,utilizando éste tipo de piolets con hielo vivo, a cada golpe se tiene un efecto de "rebote", absorbido, por la articulación del brazo.
COMO AFILAR EL PIOLET
Usar una lima de hojas finas y nunca una gruesa que puede estropear el tratamiento térmico con una temperatura excesiva. Cuanto más duro sea el hielo más deberá ser afilada el regatón , también se desgastará antes. Se puede dar a la punta un ángulo "positivo" o "negativo". Con un ángulo positivo talla con mayor facilidad pero es más frágil cuando golpea contra la roca. Un ángulo negativo talla mejor los escalones sin quedarse clavado y en caso de una autodetención debido a un posible resbalón tiene una frenada más suave, sin saltos; será por ello más adecuada que un piolet destinado a un uso clásico.

AVISOS UTILES
· No calentéis nunca las partes de acero, por ningún motivo, el tratamiento térmico resultaría dañado y con ello la resistencia y duración del piolet.
· No golpear el mango del piolet contra los crampones para hacer caer los eventuales zuecos de nieve, puede estropear el barniz o la goma; dentro de unos límites razonables ello no compromete la integridad de la herramienta, solo su aspecto estético.
· No olvidéis un piolet mojado o sucio en una bolsa de nylon o un sitio húmedo; lavadlo o secadlo al aire libre antesde guardarlo.
· Un piolet no es eterno, puede deteriorarse con un uso intensivo o sobretodo con el "abuso". Por esto será mejor inspeccionarlo regularmente sobre todo antes de una ascensión en la cual se deba depender de él.
CONSIDERACIONES FINALES
Un piolet se convertirá en nuestro fiel vasallo por largo tiempo; procuraos un modelo de buenas características técnico-constructívas: con el tiempo olvidaréis el precio inicial y a cada salida llevaréis en la mano "algo que vale la pena".

Gracias,Tienda Aliverti.

viernes, 25 de septiembre de 2009

CÓDIGO DEL MONTAÑES


Código del montañés
En la Asamblea General de la Unión Internacional de Alpinismo (UIAA), celebrada en Munich, Alemania, entre el 18 y el 22 de junio de 1964, se recomendó la divulgación de la ponencia presentada por el Club Alpino Alemán, consistente en una serie de consejos prácticos y éticos destinados a los deportistas de montaña.
Las 10 premisas
1. Ser, más que parecer
Hacer montaña significa vencer dificultades. Es educativo, aumenta la confianza en sí mismo, pero no debe conducir aun sentimiento de superioridad. Los montañistas no son una élite privilegiada, sino simples seres humanos que tienen hacia sus familias y hacia la sociedad los mismos deberes que los no montañistas. El montañismo no debe perder su carácter de sana actividad de las horas libres. Además, la vida nos impone tareas incomparablemente más grandes y más importantes que las de la práctica del deporte.
La jactancia, el ruido que se hace alrededor de las figuras, la búsqueda del sensacionalismo y las especulaciones, perjudican al deporte montañés en la misma forma que a la mayor parte de las otras actividades. El hombre capaz, el buen amigo en el que se puede confiar, no se distingue por la fanfarronería sino por la reserva. En él, la veracidad es natural.
2. Ver, observar, aprender
Toda verdadera comprensión es consecuencia de la forma de ver y de captar. Esto exige interés, esfuerzo y experiencia. El que mira a su alrededor sin tomar conciencia de lo que le rodea, no hace más que descubrir superficialmente las cosas más esenciales; comprende poco y aprende también poco. Se puede por ejemplo considerar la vegetación de montaña bajo el aspecto de su color verde sembrado de manchas multicolores, las rocas bajo su aspecto grisáceo y matizado y los alrededores montañosos como una corona de picos anónimos, sin quedar por ello insensible a su belleza.
Pero la experiencia será mucho más rica y perdurable si se toma plena conciencia de ella y se comprende aunque no sea más que en sus aspectos más visibles. Bajo cualquier aspecto que se presente, será mucho más interesante si se conocen sus características y su origen. El que tiene algunos conocimientos sobre las variedades de las rocas y de las plantas, sobre los animales y sus costumbres, el que puede decir algo sobre los habitantes de una región montañosa y sobre su historia y su cultura, no cabe duda que experimentará una satisfacción mucho más rica. Si conoces las montañas que te rodean – puede ser que sus nombres evoquen en ti experiencias vividas, recuerdos y esperanzas - vivirás más intensamente la grande y embriagadora experiencia del montañismo.
3. Prepararse
El éxito de una prueba de montaña depende de su preparación. Las condiciones previas son: la habilidad técnica, el entrenamiento, el buen estado físico y la aclimatación, así como un equipo adecuado. A ellas hay que añadir además la capacidad de juzgar las condiciones del desarrollo y del tiempo. Prepárate para la prueba en montaña física, espiritual y psicológicamente. Familiarízate con sus características y sus condiciones particulares (es muy importante fijar la ruta y el horario, anotar en caso de escaladas difíciles, los pasos más fatigosos y eventualmente, los lugares de detención o de vivac, las zonas particularmente peligrosas, las posibilidades de retroceso o de descenso) . No olvidar nunca comunicar vuestro objetivo y la ruta prevista a vuestros parientes más próximos, al guarda del refugio (eventualmente, al libro del refugio) o a vuestros amigos.
4. Realizar lo que somos capaces
Esto implica dos cosas:
a) No queremos reservarnos, sino ir hasta el límite de nuestras posibilidades. Una sana ambición es un elemento positivo. La satisfacción que nos produce la acción cumplida, por el valor de la acción en sí misma, da la verdadera medida. Presenciar las hazañas de un buen montañés, hábil y seguro, proporciona una placer estético.
b) No exagerar. La capacidad es la medida de lo que nos está permitido, es decir, que si las condiciones físicas y psicológicas son malas, si la forma física en ese día no es satisfactoria, hay que quedarse abajo. La insensatez no solamente pone en peligro a la persona que así actúa y a sus compañeros, sino también con frecuencia, a los que van a socorrerlos. No se puede asumir esta responsabilidad ni ante sí mismo, ni ante los padres o terceras personas que por esta causa se perjudican. Tomarse tiempo. Esta máxima es aplicable tanto antes de la prueba como, dentro de lo posible, durante la misma. Lo que no se ha podido hacer este año, puede hacerse más tarde.
5. Economizar medios artificiales
El que reseña una escalada en el libro de la cumbre, la anota para sí mismo o la cuenta a sus amigos y camaradas del club, reivindica el hecho de haber recorrido una determinada vía ya anteriormente realizada. Es evidente que una renovación no es una hazaña del mismo valor que la primera escalada. Pero, las dificultades características de la escalada de esta o aquella vía, deben permanecer invariables. Del que la realiza por primera vez se exige que sea razonable y del que la renueva que sea leal. No es razonable, ni tampoco admisible para los que vengan después, intentar una primera que represente un riesgo total. No es leal tampoco abrir una vía recurriendo a medios artificiales ilícitos. Esto no es renovar una ascensión, sino violentarla. Toda vía de escalada sembrada de seguros está desvalorizada, y por ello, las vías deben conservarse o volver a adquirir lo más posible su estado primitivo. La moral montañesa exige por tanto una verdadera competición disciplinada de fuerzas midiéndose en condiciones intactas, que uno no tiene el derecho de degradar. Aquel que no escala lealmente debe hacérsele reflexionar y debe educársele. Como toda libertad, la libertad de la montaña está también sometida a reglas morales que excluyen la arbitrariedad y la deslealtad.
6. Tener el valor de renunciar
El que intenta una prueba en montaña, con o sin esquís, debe estar también preparado para el regreso. El escalador debe conocer la técnica del descenso. (Así, por ejemplo, el que prefiere la escalada en roca puede tener que enfrentarse con ciertas dificultades durante sus pruebas combinadas sobre roca y sobre hielo). Debe conocer la vía teórica para juzgar, en caso dado, si es posible o sensato continuar la ascensión, utilizar un paso lateral o resolverse por el regreso. En caso de necesidad, todos los medios son buenos para salir de una pared o de una grave dificultad. Ciertas catástrofes se han producido porque la decisión de retroceder se ha tomado demasiado tarde. Por ello, la cuestión de la retirada debe ser incluida en primera línea en todas las consideraciones sobre la montaña.
Reconociendo a tiempo la necesidad de una retirada, no hacemos más que demostrar nuestro sentido de la responsabilidad. Vale más renunciar demasiado pronto, que demasiado tarde. Aunque no se haya conseguido alcanzar la cumbre, la prueba puede llegar a ser una aventura verdadera e inolvidable, porque en la mayor parte de los casos, la retirada implica la posibilidad del regreso y del éxito final.
7. Socorrer
En una región habitada, podemos ser socorridos, en caso necesario, en cualquier momento. Pero en montaña no es así. Existen desde luego, puestos de socorro, bases y patrullas de salvamento, pero éstas no cubren más que una región muy limitada. El que se encuentra en dificultades en montaña, se ve obligado a solicitar el socorro más próximo. Y es por esto que todo andinista, todo esquiador, debe estar siempre dispuesto a ser capaz de socorrer un forma eficaz. Un curso de salvamento o por lo monos de primeros auxilios, es una de las exigencias inexcusables de todo montañés activo.
El peligro de otros es la señal de socorro inmediato, desinteresado y voluntario. Nadie debe contar nunca sobre la eventualidad de que el auxilio sea prestado por terceros, guías, profesores de esquí o miembros del servicio de salvamento. Pero, el apresuramiento en disponerse a prestar socorro, no debe ser tampoco ciego La falsa valoración de sus propias capacidades y medio ha tenido ya, a pesar de la mejor voluntad, muchas consecuencias mortales. Para que el socorro sea coronado por el éxito hace falta discernir rápidamente cuáles son los métodos más eficaces. Hay que intentar ante todo establecer contacto con las personas en peligro, para determinar la naturaleza de la ayuda solicitada.
Con frecuencia es también oportuno constatar la forma en que puede llegarse hasta ellas. La decisión sobre la forma de intervención depende de la comunicación establecida con las personas a socorrer. El que por sí mismo es capaz de prestar socorro, debe hacerlo inmediatamente. En caso dado, una tercera persona, de la cual sea posible prescindir, deberá partir en busca de otros socorristas. Si existen pocas probabilidades de socorrer eficazmente y por el contrario, es posible llamar a otros socorristas, conviene hacerlo en el plazo más breve.
Raramente la vida y la muerte dependen tan estrechamente de la decisión justa y de la acción inmediata, como en los casos de salvamento en montaña.
8. Cuidar los refugios
Debemos una gran parte de nuestras posibilidades de excursión a la existencia de los refugios. Nuestros antecesores los construyeron con gran amor y a costa de grandes sacrificios. A nosotros nos corresponde cuidarlos para nuestro uso y el de nuestros hijos, debiéndolos considerar como bases de nuestras excursiones.
Todo montañés sabe por propia experiencia que agradable es la estancia en un refugio limpio y cuidado y lo desagradable que puede llegar a ser si el refugio está sucio o mal cuidado. Por tanto es natural que el deportista de montaña se sienta responsable del estado de los refugios, muy especialmente de aquellos que no están dotados de un servicio de mantenimiento regular y de los refugios de invierno.
Cuanto más contribuyamos al mantenimiento y limpieza de nuestros refugios más a gusto nos sentiremos en la montaña y menores serán los gastos de refugios que figuran en el presupuesto de las sociedades deportivas. El montañismo activo, la formación de los jóvenes, las expediciones y otras disciplinas útiles saldrán a su vez beneficiadas.
9. Proteger la naturaleza
Nos incumbe una seria responsabilidad en la protección de la naturaleza. Todo lo que en ella nos proporciona hoy goce y salud, no debemos dejarlo a nuestros hijos como si fuera un campo devastado. El paisaje montañés es una de las raras regiones donde la naturaleza se encuentra en estado primitivo. Esta "región inculta" debe ser protegida de una supervaloración excesiva bajo la forma de caminos, funiculares, trenes, casas, cercados, centrales eléctricas, industrias y otras muestras de civilización, generalmente con fines lucrativos. Nosotros los humanos, tenemos necesidad de disponer de algún espacio donde podamos estar solos frente a un mundo intacto y sano, para poder encontrarnos a nosotros mismos. La montaña representa este mundo intacto y así debe permanecer.
Esta convicción encuentra su expresión práctica en las leyes para la protección de la naturaleza que todo montañés debería conocer. Además de la protección de animales y plantas, es preciso que nos preocupemos también por el estado de las cumbres y de los caminos que en modo alguno, deben convertirse en depósitos donde uno se desprende de las latas de conserva vacías, botellas, papeles grasientos y otros desperdicios. El que esto hace, se extiende un certificado deplorable de ignorancia. Es tan sencillo transportar "vacío" al regreso todo lo que se ha subido "lleno", en caso de que no se prefiera enterrar todos los desperdicios bajo las piedras. Cuidad de que las montañas permanezcan limpias.
10. Ser tolerante
En la montaña somos ante todo hombre y no miembros de una raza, nacionalidad, pueblo, religión, partido, profesión o cualquier otro tipo de agrupación. Hay muchas formas de hacer montañismo. La expresión "montañés verdadero" o "auténtico" no es más que una frase pretenciosa por la que ciertas personas tratan de imponer sus propias ideas. A este respecto hay opiniones muy diferentes. Lo que distingue a los montañistas unos de otros no es tanto su calidad como su individualidad. Unos consagran todas sus horas libres a hacer excursiones por montañas. Otros no van a ellas más que ocasionalmente. Este realiza con el mismo placer tanto un paseo por la montaña, como un recorrido extremadamente difícil. A unos, las excursiones le hacen conquistar las cumbres, mientras que otros se dedican a no conocer de la montaña más que las paredes a escalar. Unos prefieren la roca, otros el hielo.
Hay otros para los que el colmo del placer son las excursiones que les proporcionan ejemplares de hierbas o piedras para coleccionar. Pero todos pueden ser montañistas y ninguno lo es más que el otro.
El que no concede valor al montañismo moderado se coloca en el mismo nivel que aquel otro que, en el extremo opuesto, no ve más que lo rudimentario desprovisto de comprensión y de sentido para el "mundo sublime de las montañas" reside precisamente en el hecho de que cada uno puede buscar en ellas el placer a su propia manera.
Fuente:
"Código del Montañés" editado en el año 1965 por la Federación Argentina de Montañismo y Afines, basado en las recomendaciones de la Unión Internacionales de Asociaciones de Alpinismo (UIAA).